El dolor es algo que no elegimos....
Hay diferentes clases de dolor....
Hay dolores que te dejan marca en la piel....
Hay dolores que dejan cicatrices, manchas, moratones...
Y hay dolores, que dejan marcas en el alma... Y estos son los peores...
No hay nada más triste que un alma llena de cicatrices, llena de heridas... algunas selladas,y otras sin sanar...
Porque lamentablemente esto es así, hay heridas que jamás sanan, sólo nos acostumbramos a vivir con ellas así...
Todos en algún momento, nos sentimos tan quemados por estar heridas, que sentimos que nuestra vida no tiene más sentido...
Les damos el poder sobre nosotros, y antes de pensarlo, tiramos la toalla...
Cobarde me llamaron más de una vez...
Sin saber que no lo hacía por cobardia, si no por exceso de valentía... o eso creía yo...
Admito que hay que ser muy valiente para llevar algo así al cabo...
Pero también es muy triste sentirse tan devastado como para llegar a ese punto...
Después de tantos intentos fallidos, comprendí muchas cosas...
Y sobretodo, aprendí a valorar lo que la vida me ha dado...
La primera vez, me sentía exageradamente sola, sentía que no le importaba a nadie, sentía que nadie me quería, mi familia estaba a más de 13.000km y la única Unión de sangre que tenía, era quien más sola me hacía sentir...
Ese día me disponía a salir para irme a la estación de trenes.... Y no porque fuera a esperar a alguien... iba a ir con la intención de dejar de esperar....
Antes de salir, me llegó un mensaje de mi mejor amiga, en el que me ponía cuanto me extrañaba y que me necesitaba con ella en ese momento... Ella nunca lo supo, pero yo la estaba necesitando mucho más y llegó en el momento preciso...
Yo apenas tenía 15 años por aquel entonces... Y ya sentía que la vida me estaba pesando mucho.... Pero seguí, con dolor, con mis cicatrices y con mis quemaduras del alma...
Cuando tenía 17, volví a sentirme en el abismo, en este entonces mis razones eran un poco más cargadas, tuve un lapsus a los 16 con unas pastillas y una botella de vodka, pero algo no hice bien y llegué a los 17... Que sin duda alguna, fue un año extremadamente difícil... la persona que yo más amaba estaba al borde de la muerte por su cuarto embarazo, ese mismo año, decidí "salir del closet", era una bomba todo lo que tenía dentro, mi madre en muestra de amor me daba palizas hasta dejarme la piel entumecida, era tan dulce que lo más bonito que me decía era puta o que ojalá me muriese, que era una vergüenza para la familia y que yo ya no era su hija...
Difícil, ¿no crees?. Si, lo era y mucho, trabajaba 14 horas diarias y lo último que quería era llegar a casa... La persona que más quería luchaba entre la vida y la muerte, una de sus hijas había estado al borde de la muerte también, no podía más... Ya no tenía de donde sacar fuerzas, mi decisión de vida me había demostrado que no tenía tantas personas como yo creía a mi lado, ya no podía más... No quería más, muchas noches me acostaba pidiendo por favor no despertar, ya no quería esa vida, ya no quería más...
Ese día, salí al anochecer hacia la estación de trenes... Me había despedido sutilmente de las personas que quería...
Estando esperando a que el tren llegase, me encendí el que yo creía que iba a ser mi último cigarro, ya habían anunciado que estaba por llegar, el corazón parecía que iba a salirse de mi pecho...
Ya se veía a lo lejos la luz de ese tren... Y de repente, algo vibró en mi bolsillo... Era un mensaje... cuando lo abrí, las lágrimas empezaron a caer como cascadas... El mensaje decía algo asi:
"Hola mi querida sobrina, ¿como estás? Nosotros bien, extrañandote mucho. Necesito hacerte una pregunta... ¿Vos me harías el honor de ser la madrina de mi bebé? El va a necesitar alguien que le de mucho amor el día que yo no esté. Te quiero mucho!"
La vida nuevamente me daba la oportunidad de seguir,y esta vez me daba una razón mucho más grande que yo...
Unos meses después de recibir ese mensaje pude viajar y compartir dos meses con mi familia, dos meses que me llenaron de energía y de vida... Uno de esos días,me dispuse a hablar con mi tía, y entre lágrima y lágrima,le conté todo lo que tanto me pesaba... Ella, llorando a la par mía me dijo: "Mi nene te va a necesitar toda su vida, si no lo haces por vos, hacelo por el y por mis niñas". Cabe decir, que yo nunca le conté que ella me había salvado la vida aquel frío día de abril... Pero ella lo sabía, Ella siempre sabe todo de mi...
Cuando me tocó volver, me enfermé, a tal punto que creía que iba a dejar de vivir sin provocarlo yo... Estuve muchas veces internada, di varios paseos en ambulancias y estuve meses meditada con tranquilizantes... La vida cada día era más pesada... Pero ahora tenía más motivos que nunca para seguir....
Los siguientes años no fueron precisamente caminos de rosas, pero aprendí a encararlos y no darme por vencida...
Pero en el año 2015... Volví a recaer... Veía que mi vida no era lo que yo esperaba, veía que tantos esfuerzos no habían servido de nada, llevaba meses agobiada entre el trabajo, los estudios, mis continuos desamores, mi familia cerca pero más alejada que nunca... Ese día me escuché, escuché mis pensamientos, escuché dentro de mi... Y no gritaba nada bueno...
Lloré durante horas, no tenía tren al que tirarme... Así que junte todas las pastillas que habían en casa, las habían de todos colores formas y tamaños... las puse todas arriba de la mesa, habían muchas... abrí la heladera y encontré una botella de ginebra... Era ahora o nunca...
Agarré mi cuaderno de escrituras, y escribí una carta... No llevaba destinatario, solo llevaba mucho dolor en sus palabras, en la carta me disculpaba por mi cobardía, y expresaba lo inconforme que me sentía de mi vida... Pedía perdón por el daño ocasionado y decía cuanto los quiero a todos...
Nuevamente no pude...
No me faltaban las ganas, me faltaba el valor para hacerlo...
Aún conservo esa carta, en el cuaderno en el que la escribí, la hoja está sin arrancar...
De vez en cuando me da por leerla... De cierta forma siento que me da fuerzas...
Porque aunque siga inconforme con mi vida, y las cosas no me vayan para nada como yo quisiera, si sigo viva es por algo...
Sigo con mis cicatrices, cicatrices que en días como hoy duelen...
Pero son mías,y van a ir conmigo hasta el último día de mi vida...
Es raro plasmar todo esto en un escrito...
Mucha de la gente a mi alrededor no sabe de estas historias...
Cada vez que me he abierto a alguien y se las he contado, me han tomado o de valiente y luchadora,o de loca enferma que necesita ayuda...
Y la verdad, es que siento que no soy ninguna de esas clases de personas...
Sólo soy alguien muy marcada con la vida para la corta edad que tengo... Sólo soy alguien que tiene una gran colección de cicatrices... Sólo soy alguien que no sabe como sigue viva, pero está segura que si sigue, es para hacer algo grande.
El día que me vaya quiero ser recordada como alguien que vivió hasta que la vida, el destino, Dios o quien sea quiso. No como una temerosa chica a la que le aterraba la vida y prefirió irse.
"No es más grande quien más lugar ocupa, si no quien más vacío deja cuando se va".
B. ♡
viernes, 13 de noviembre de 2015
Cicatrices...
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