Cuando abras los ojos y ya no me
encuentres, gira la vista a un lado y mira como me fuiste perdiendo
de a poco...
Recuerda esos ojos tristes que te
pedían no más gritos, recuerda esas lágrimas caer, recuerda mis
silencios, y recuerda las veces que te contesté.
El día que me busques y no sepas que
hacer sin mí, recuerda que te quise, te apoyé, te respeté, acaté
cada decisión que tomaste haciendo que influyera en tu vida, y
haciendo que influyera en la mía, recuerda que te entendí en todo
momento aun cuando yo no compartía tus pensamientos.
Recuerda también que abandoné mi vida
por estar contigo, solas, teniéndonos solamente la una a la otra...
Ten presente también, que te confesé
cada secreto de mí, intentando que me apoyaras, y tú solamente
supiste echármelo en cara...
Yo recordaré que mucho tiempo fuiste
mi mejor amiga, una buena consejera, una persona que aunque su
sinceridad hacía daño, siempre supe que todo era por mi bien...
Pero todo tiene un límite, y esto
empieza a doler demasiado...
No puedes pretender que me quede
exactamente igual ante tus aberraciones, ante tus gritos o ante tus
faltas de respeto, no puedes esperar de mí que me calle toda la vida
acatando las órdenes que tú quieras para mí, no puedes querer para
mí la vida que quieres para ti, porque eh, por si no te has dado
cuenta, esta es Mi vida, no la tuya.
Demasiados han sido los años que he
cargado con culpas que no eran mías, demasiados han sido los días
que no he querido despertar por sentirme el ser más despreciable de
este mundo, por sentir que te había arruinado la vida, demasiadas
fueron las noches que me dormí llorando rogando al cielo no abrir
los ojos cuando saliera el sol después de cada pelea...
Pero eso ya pasó, al fin después de
muchos años me di cuenta que yo no podía hacer nada, que yo no pedí
venir, que yo no pedí respirar... Me ha costado años y muchas
lágrimas entender esto, pero al fin lo he entendido, y lo que más
me duele es que como sabes que eso ya no me hiere, buscas algo más
que decirme...
Y Dios mío, no lo entiendo... ¿Por
qué? ¿Por qué tanto odio? ¿Por qué tanto despecho? ¿Por qué
tanto insulto ofensa y dolor? ¿Por qué primero haces la herida y
luego intentas besarla?
¿Por qué no puedes ver en mí un
poquito de la admiración que yo he sentido por ti toda la vida?
¿Por qué cargas a mis espaldas
problemas y preocupaciones que no me infieren?
¿Por qué en vez de apoyarme me tiras
toda la basura encima?
Algún día quizás, te pediré por
favor que me digas el por qué, porque por más que busque y busque
respuestas a estas preguntas solo consigo tener más dudas...
Y aun así, sé que el día que ya no
me tengas como saco de boxeo, la que se preguntará ¿Por qué? Serás
tú....
Y te darás cuenta que en su momento te
di las respuestas, pero no quisiste ni verlas ni oírlas...
Y ese día, será demasiado tarde para
buscarme para pedirme una contestación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario